Sunday, December 18, 2005

A propósito de construcciones y plásticos...

A propósito de construcciones y plásticos...

Hernán Narbona Véliz

Cuando escribo este artículo llueve copiosamente y en la televisión se muestra como flamea el plástico en las nuevas construcciones anegadas, el desconsuelo de los afectados, la indignación que crece, las disculpas. Después de una tremenda sequía, la madre Naturaleza nos ha regalado su lluvia vivificante. Pero, por negligencias del hombre, por ineptitudes, falta de previsión, o simplemente por la fría aplicación de reglas de un mercado imperfecto, miles de familias de modestos recursos se han visto damnificadas en esta ola de temporales.

Es una situación que debiera remecer substancialmente los estilos aplicados hasta ahora en la solución habitacional para la clase media baja y sectores populares del país. Porque si bien es cierto que se ha construido una cantidad enorme de viviendas, el punto se centra hoy en su calidad. En donde la experiencia histórica, de los tiempos de la CORVI, que hoy es preciso destacar, es la participación popular en la construcción por vía cooperativa, con una supervisión directa de las obras, que aseguraba que nadie redujera costos con cargo a la seguridad de la vivienda. Hoy es una demanda a gritos proteger al comprador. Se trata de un segmento amplio de la población chilena que quiere que su sueño de la casa propia no se convierta en pesadilla. Se trata de gente cumplidora, que paga sagradamente sus dividendos, con bajísimas tasas de morosidad. Esos son los clientes que se ven defraudados por la situación actual.

Es urgente que en este mercado inmobiliario la gente pueda participar con una buena asesoría en costos, que permita supervisar de verdad, lo que con sus ahorros y el aporte del Estado, pueden comprar. Si se compara el costo de construcción y los niveles de calidad de la vivienda popular de Chile con otros países, se aprecia que el metro cuadrado construido en barrios populares fluctúa entre 350 y 450 dólares el metro cuadrado, con uso de materiales baratos, como bloques o paneles de fibrocemento, en vez de ladrillos, contra un valor de US$ 300 que cuesta el metro cuadrado en Bolivia o US$ 270 en República Dominicana. Y la escala humana de las viviendas en estos dos países que conozco, es muy diferente. Las casas para sectores populares son de unos 80 a 120 metros cuadrados, contra los escasos 50 o 60 metros que tienen en Chile.

¿Basta con una ley sobre la calidad de las construcciones ? Pienso que no. Porque el comprador de la vivienda es víctima pasiva de un sistema que no lo integra a las etapas previas. Y se ha visto que la capacidad de supervisión y efectividad de los inspectores de SERVIU ha sido muy cuestionable. Y lo han sido también los diseños de escritorio para las viviendas populares, donde parece haber primado un criterio economicista, que se traduce en construcciones débiles, de dudosa calidad.

A propósito de esto, que entra en un tema de fondo en la gestión pública, quiero traer al tapete un párrafo del documento Economía y Convivencia Nacional, preparado por la Comisión Doctrinal de la Conferencia Episcopal de Chile, en donde se entregan elementos para un discernimiento cristiano en materias relacionadas con la gestión económica. El artículo 35 de este documento de reflexión señala : “Todo parece indicar que es más urgente la búsqueda deliberada de una participación más activa ya sea entre el ámbito público y el privado, como entre los sectores sociales involucrados (sectores empresariales, profesionales y destinatarios de las políticas) en la definición de los objetivos, gestión y evaluación de los resultados. Salir de la pobreza es un proceso de múltiples dimensiones en que las personas deben ser convocadas a desarrollar sus potencialidades en función de una calidad de vida más humana. En este sentido, tenemos necesidad de fortalecer y perfeccionar nuestras instituciones democráticas y participativas, a las que compete la toma de decisiones económicas relevantes para la comunidad nacional. Se trata de la verificación institucional y cultural del principio moral de solidaridad social y de mutua responsabilidad que debe caracterizar cualquier sistema económico que respete la dignidad de las personas.”

Creo que Chile debe responder con cambios drásticos al actual problema en la construcción. Porque trasladar la ejecución de obras a los privados puede ser una solución positiva, siempre y cuando los trabajos y sus costos sean supervisados con rigurosidad y que la relación público-privada en este sentido no se vea distorsionada por la corrupción. Que la propia gente interesada pueda supervisar la marcha de la construcción sería una modificación de fondo, que traería transparencia y equidad a los programas sociales de superación de la pobreza.

PARA TRIBUNA, DIARIO LA ESTRELLA : sábado 14 de junio de 1997

1997: Hacia un Código del Exportador

1997

Hacia un Código del Exportador

Hernán Narbona Véliz

Al cierre de los ochenta y al inicio de los noventa, en las comisiones técnicas que sustentaban en esa época el programa de gobierno de la Concertación, tuvimos oportunidad de presentar una serie de trabajos y propuestas sobre la Promoción de Exportaciones en Chile. Desafortunadamente esos grupos de trabajo no prosiguieron y en cierta forma quedó trunca la proyección elaborada. La realidad actual nos demuestra que de la idea fuerza inicial que proponía una Segunda Fase del Proyecto Exportador queda muy poco, y el país continúa exportando principalmente productos primarios con una reducción preocupante de la participación de las manufacturas en el total exportado.

Cuando se apuntaba a generar una mayor equidad en la promoción, atendiendo con un menú diferente a la empresa PYME y a la microempresa, el acento se ponía en la necesaria adecuación productiva de esos estamentos a las exigencias de los mercados externos. Hoy, pese a la difusión de los PROFO, se aprecia poca capacidad institucional para coordinar y consolidar esfuerzos promotores con una acción mancomunada que brinde un paquete coherente a los usuarios. Existe en este momento una serie de herramientas de promoción productiva vía CORFO, SERCOTEC o INDAP, llenas de siglas tecnocráticas que dificultan su identificación por parte de los usuarios.

Resulta inconsistente, por ejemplo, que si se propone promover la exportación de bienes de capital o de uso durable, y se plantea un financiamiento del Estado para competir en los mercados externos, frente a reducciones presupuestarias se elimine precisamente esas partidas, con lo cual la generación de competitividad sectorial ha quedado en veremos.

Chile no ha sido capaz, por otra parte, de mejorar deficiencias anotadas en cuanto a promoción al inicio de la década. Se creó y se discontinuó en CORFO el Centro de Promoción de Inversiones (joint ventures). Ha habido cierta autocomplacencia al evaluar el resultado de la promoción de exportaciones. La diversificación de productos a nivel de regiones alejadas del centro ha sido mínima. Recién después de 6 años se afronta la reestructuración de ProChile, pero poco se ha considerado la variable descentralización en ese cambio, lo cual ya fue señalado como falencia en la evaluación que hicimos de ese organismo en 1988.

Al ingresar en 1997 restan sólo 3 años para que entren en pleno vigor los compromisos suscritos al concluir la Ronda Uruguay del GATT en el marco de la reciente institucionalidad de la Organización Mundial del Comercio. En materia de Medidas Antidumping, de Subvenciones y Productos Agrícolas, dichas reglas del juego exigirán una revisión a fondo de las actuales medidas de fomento aplicadas en Chile.

Es necesario retomar una idea que dejamos en el tapete en 1989. La compilación de un Código del Exportador, que consolide en un sólo cuerpo normativo todas las nuevas normas operacionales y de promoción, dejando un texto integrado que dé respuesta al cliente con un real sentido promotor y de facilitación.

Valparaíso, 8 de enero de 1997

ALERTA ROJA PARA LAS EXPORTACIONES CHILENAS

ALERTA ROJA PARA LAS EXPORTACIONES CHILENAS

Hernán Narbona Véliz

Las noticias de prensa económica han traído una realidad que era de esperar. El neo-proteccionismo se ha manifestado una vez más en el mercado norteamericano, amenazando esta vez las exportaciones chilenas de madera, de salmones, de frambuesas, de vino y de cobre. En los salmones el argumento de la denuncia ha sido que habrían subsidios para su producción; en la madera se recurre a excusas ambientales; en el cobre se pretende recurrir a cuestiones de salud; en el vino a supuestos subsidios. En fin, para quienes nos desenvolvemos en el ámbito del comercio internacional esa situación no es ni más ni menos que una esperada expresión de la dura competencia internacional, la cual se basa en la defensa a todo trance, de los espacios comerciales.

Invertir en la defensa de los mercados es por lo mismo, una necesidad de todo proyecto que alcanza un relativo éxito, ya que nadie se preocupa ni estorba cuando recién se empieza a ingresar un producto, pero todos tratan de bloquear su expansión cuando alcanzan fracciones importantes de mercado.

Sabido es , por ejemplo, que Japón mantiene un permanente lobby jurídico ante el Congreso de los Estados Unidos para prevenir cualquier medida que pudiere atentar en contra de sus intereses. Si Chile está en determinados productos alcanzando un liderazgo objetivo, tanto las autoridades encargadas de las relaciones económicas internacionales, como los propios empresarios, deben sumar sus esfuerzos para realizar estas acciones preventivas. Están todavía frescas en la retina las uvas envenenadas de 1988, sin embargo se nota bastante lentitud para reaccionar en defensa de los varios productos amenazados.

Comenzó a hablarse en los titulares de un organismo de reciente creación: la Organización Mundial del Comercio, omc. A este organismo se recurriría para reclamar por las medidas que unilateralmente ha fijado Estados Unidos en contra de nuestras exportaciones. Ya existen evidencias de que la OMC ha permitido que disminuyan a nivel internacional las medidas de fuerza unilaterales. Por dar sólo un ejemplo, recordemos cómo Europa amenazó con ir a la OMC si Estados Unidos insistía en aplicar la ley Helms Burton.

La OMC lleva ya dos años de funcionamiento y es una instancia de gran importancia para los países menos desarrollados, ya que en ella se establece un procedimiento de Solución de Controversias (Ver recuadro adjunto) que permite obligar a los países a respetar sus acuerdos en materia comercial. Los plazos para una resolución del Grupo Especial que podría analizar el problema, son como máximo 6 meses y en casos calificados de urgencia, de 3 meses. Tiempos que son muy precisos, en función de un programa que le da una máxima celeridad al mecanismo. Chile pudo haber recurrido hace más de 45 días a esta instancia y no me explico porqué se ha dilatado tanto su utilización.

Hasta el 10 de Octubre de 1996 se habían presentado al Organo de Solución de Diferencias de la OMC un total de 53 reclamaciones. Estados Unidos ha sido objeto de reclamos ante la OMC en 8 ocasiones. Uno de estos casos fue la presentación de Venezuela, que había sufrido una medida antidumping improcedente en productos de la siderurgia. Como ganó en el reclamo, Estados Unidos debió retirar la medida.

No es por cierto, la primera vez que las exportaciones deben salvar intentos proteccionistas en Estados Unidos. Lo bueno para Chile es que tiene plenos argumentos para exigir en el marco de la OMC, que este socio comercial, EE :UU , retire los derechos compensatorios aplicados a los salmones.

Todo este problema ha exigido que el gobierno y los privados asuman de manera integral el nuevo clima del comercio y la institucionalidad de la Organización Mundial del Comercio, en donde existen diferentes acuerdos que deben ser manejados inteligentemente para la defensa de la posición nacional. Existen compromisos y plazos para adecuarnos plenamente a las nuevas exigencias que se suscribieron al ingresar a la OMC.

En general, estas materias se sentían en principio como un tema alejado de nuestra vida cotidiana. Pero hoy salta a la agenda exterior del país en toda su dimensión. Esto ha exigido apurar los tiempos en el entrenamiento de agentes públicos y privados en este nuevo ámbito de las negociaciones internacionales. No se saca nada afrontar el tema con una retórica principista, ni con rasgar vestiduras por un libre comercio que es muy teórico, o denostar panfletariamente un supuesto imperialismo. Las reglas del juego del comercio mundial, a partir de 1994 están bastante definidas, y es preciso jugarlas con el mayor pragmatismo. Y se debe partir por conocer el terreno en que nos estamos moviendo.

Cuestión internacional que quisimos comentar, ya que, evidentemente, debe preocupar a una V Región con un perfil económico tan sensible a los altibajos que pueda tener el comercio exterior.


Solución de Controversias en la OMC

Procedimiento aplicable en caso de denuncia de Chile a Estados Unidos por los salmones.

Þ Habiéndose producido una medida antidumping que es improcedente, de acuerdo a los acuerdos de la Ronda Uruguay del GATT, Chile solicita a la OMC la celebración de consultas, las que deben iniciarse en el plazo de 30 días desde la fecha de la solicitud.

Þ Si EEUU no accede a la consulta o si transcurren 60 días sin que se llegue a alguna solución, Chile puede solicitar la constitución de un Grupo Especial.

Þ El Grupo Especial está compuesto por 3 miembros, pero pueden elevarse a 5, si así lo solicitan las partes.

Þ Si no existe acuerdo sobre su composición en el plazo de 20 días, la decisión la adopta el Director General de la OMC.

Þ Los Grupos Especiales actúan de acuerdo a un procedimiento detallado y dentro de los plazos allí establecidos. Duración máxima de 6 meses y 3 meses en casos urgentes.

Þ La decisión de los Grupos Especiales puede ser objeto de apelación ante el Organo de Apelación previsto al efecto, el que está compuesto por tres expertos independientes en cada caso y, al cual sólo le cabe pronunciarse en materia de derecho.. Estos expertos forman parte de una nómina de siete expertos con que cuenta el Organo de Solución de Diferencias

Þ El informe del Organo de Apelación debe ser adoptado por el Organo de Solución de Diferencias dentro del plazo de 60 días, desde la notificación de la decisión de apelar. Este organismo puede no adoptar el informe, pero para ello requiere del consenso de todos sus miembros.

Þ Una vez adoptado el informe del Grupo .Especial, o resuelta su apelación, la parte afectada debe comunicar la forma en que va a llevar a cabo la implementación de las recomendaciones contenidas en él.

Þ Si EEUU no cumple, Chile, como parte reclamante, adquiere el derecho a:

Þ Pedir compensación, o

Þ Aplicar una medida de salvaguardia.

El Sistema contempla un nivel regulado de represalias.

Valparaíso, jueves 7 de agosto de 1997

ADUANAS Y CORRUPCIÓN

ADUANAS Y CORRUPCIÓN

Hernán Narbona Véliz

Ha trascendido en medios ligados al comercio exterior, que la Aduana argentina vive hoy una serie crisis que ha ameritado su intervención por parte de autoridades de la Dirección General Impositiva, DGI, debido a tenerse conocimiento de un fraude aduanero de proporciones, consistente en evasión de tributos, en base a falsas declaraciones que aprovecharon indebidamente el sistema selectivo de controles que dicha Aduana venía aplicando dentro de su proceso de modernización. Se había empezado a aplicar el sistema computacional denominado MARIA, pero el factor humano lo ha puesto en jaque al crearse una verdadera máquina de evasión, con informática incluida.

En materia de transparencia y combate a la corrupción ningún Estado puede decir “se trata de un problema de los demás, esto no pasa aquí”, ya que el fenómeno existe y constituye una amenaza en muchas entidades públicas. Las evidencias locales no son muchas pero igual se ha visto, por ejemplo, hurto de sellos, no respeto a incompatibilidades que fija el estatuto administrativo, obtención fraudulenta de franquicias tributarias.

En una ley de aduanas es importante que se consagren y conjuguen tres elementos: la responsabilidad funcionaria, la profesionalización de la carrera minimizando los niveles de designación política y un nivel digno y adecuado de remuneraciones. La probidad u honestidad del personal es una virtud que se debe construir como pilar de un sano servicio público, pero eso exige que existan leyes que sancionen la corrupción a nivel de intento, y como sanción básica, que la persona física o jurídica que practica el soborno sea excluida definitivamente de los sistemas comerciales.

Chile necesita que la ley custodie estos valores de la institucionalidad. En materia aduanera y en general en materia de fiscalización, Hacienda debe otorgar recursos centrales para solucionar los problemas de sueldos de la planta funcionaria, y, salvo algunos servicios de apoyo a la empresa privada que sí pueden ser cobrados con tasas retributivas por el Servicio, en general, la fiscalización no puede depender de que un particular que es el sujeto obligado, sometido a la acción fiscalizadora, pague por esa atención. Que tal fiscalización se preste con una atención continuada, financiada por el fisco, es algo absolutamente obvio si se trata de servicios públicos no opcionales, sino obligatorios.

Cuando leamos noticias como la de Argentina, no caigamos en autocomplacencias y procuremos en cambio anticiparnos a problemas de esa envergadura, reclamando máxima energía al legislador y al Ejecutivo en la defensa de estos valores trascendentales.

La Tercera 1997

ADUANAS Y VERIFICADORAS

ADUANAS Y VERIFICADORAS

Hernán Narbona Véliz

Las Aduanas tienen como una de sus funciones fundamentales la realización del Aforo Aduanero, operación que permite determinar la clasificación, el valor aduanero y el régimen aplicable a las mercancías en ocasión de su ingreso o salida de un país.

En América Latina se dan dos situaciones antagónicas frente al aforo. En Chile se cumple esta función internamente, a través de los fiscalizadores, teniendo como apoyo externo a los profesionales auxiliares, Agentes de Aduana, quienes, bajo licencia del Servicio, intermedian técnicamente presentando el pedido arancelario en la Declaración respectiva.

Otros países, como Ecuador por ejemplo, pretendiendo sanear la corrupción existente, entregaron la función de Aforo a las Verificadoras, organismos internacionales de control de calidad de importante presencia en el comercio internacional y que han tratado de ocupar este espacio que deja la ineficacia de las Aduanas. En Ecuador se eliminó a más de seiscientos funcionarios técnicos aduaneros. Es decir, se externalizó la función que constituye un elemento sustancial de la misión de las Aduanas, debilitando mucho más el control y la fiscalización de los flujos de intercambio. Por su parte, en la Aduana argentina, intervenida por la DGI luego del escándalo de la aduana paralela, se está dando una situación muy rara, ya que sin haber eliminado legalmente la institución de los agentes de aduana, se está autorizando a cursar el despacho a los propios operadores, a través de una categoría de “expertos”, que es totalmente subjetiva y arbitraria. Se explica el hecho por las evidencias de extendida corrupción que burló en Argentina hasta la pretendida objetividad del sistema computacional que se había dispuesto.

Recientemente se realizó en Santa Cruz, Bolivia, la reunión periódica de Directores Nacionales de Aduana, y la prensa destacó la voluntad de fortalecer la institución aduanera y el hecho que Bolivia haya optado por un sistema de Aduana tecnificada para la realización del Aforo, eliminando la participación que por años tuvieron las Verificadoras en su sistema.

En estos escenarios, Chile retoma la vanguardia al impulsar su reforma aduanera, que no sólo es un proceso emblemático en la administración pública chilena, sino también una experiencia observada atentamente por otras Aduanas que buscan desarrollar su propia modernización.

Para Economía La Tercera, 20 de febrero de 1997

Aduanas: Participación para un cambio exitoso

Aduanas: Participación para un cambio exitoso

Hernán Narbona Véliz

El Servicio Nacional de Aduanas de Chile tiene una larga historia de alto profesionalismo y honestidad, que lo constituye en una realidad bastante excepcional en el contexto latinoamericano. Hasta 1974 la formación de los antiguos Vistas era universitaria, a través de la Carrera de Administración Aduanera, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Junto con cerrarse la histórica Escuela de Aduanas, durante el período militar se le restó autoridad al Servicio, sobre todo en su capacidad para investigar delitos de fraude aduanero. La creación del cargo de Fiscalizador, que se alcanzaba con cursillos de dos meses dentro del Servicio, pretendió sustituir el nivel de los Administradores Públicos con mención en Administración Aduanera, por profesionales de carreras sin ninguna afinidad con el Servicio y por Técnicos en Comercio Exterior, cuya formación era absolutamente diferente en rigor y profundidad a la entregada por la Universidad de Chile.

Durante el proceso militar se excluyó del Servicio a centenares de funcionarios. Algunos, en el período inmediato a Septiembre de 1973, sufrieron represión y listas negras. En 1979 gran parte de los aduaneros se reciclaron hacia el sector privado como Agentes de Aduana o empleados de dichas agencias. Puede resumirse que hasta 1980 se había vivido el proceso más traumático para los trabajadores aduaneros.

Durante los años ochenta se inicia en Chile una reforma aduanera que simplifica procedimientos, pero exige que cada funcionario siga al pie de la letra los manuales operativos. Se ejerce una dirección altamente jerarquizada y se logra una Aduana que es operacionalmente muy simple y que, junto a la privatización de las faenas portuarias y el inicio del actual sistema portuario, genera una ventaja competitiva para el comercio exterior chileno.

Durante los 16 años del régimen militar los funcionarios públicos sufrieron el deterioro de sus remuneraciones. La Aduana no fue una excepción y así fue como el ingreso real del funcionario dependía cada vez más de si hacía o no turnos extraordinarios. No todos podían cumplir turnos, se generaba un gran stress laboral por el tema horas extraordinarias. Quienes pagan esas horas extras son los privados, que deben habilitar el servicio después de las cinco de la tarde, sábados, domingos y feriados. Cuando llega el gobierno democrático, con Benjamín Prado como Director Nacional, se inicia un proceso de reforma aduanera. Fue la propia Asociación Nacional de Funcionarios Aduaneros de Chile, ANFACH, quien preparó el primer proyecto de modernización, que contenía temas técnicos aduaneros, para mejorar la atención al usuario, y una propuesta de nueva planta funcionaria. La jefatura del Servicio tomando ese proyecto como base, inició su propio proceso, presentando la Administración de Prado un Proyecto de Reforma Aduanera, que remitió el Ejecutivo al Congreso. Esto culminó el 21 de noviembre del año pasado, con la promulgación de la Ley 19.479, que autoriza al Gobierno para realizar la reforma y encasillar al personal en una nueva Planta Funcionaria.

En estos momentos la gestión del nuevo Director Nacional, Enrique Fanta, ex Subdirector de Fiscalización de Impuestos Internos, se centra en llevar adelante la reforma aduanera., en función de la Ley aprobada. Proceso que no ha estado exento de conflictos, toda vez que el equipo dirigente está conformado por personas convocadas por el nuevo Director Nacional, ajenas al sector del comercio exterior y que no han conocido vivencialmente la historia de la organización. Cuando se ha planteado la definición de la misión del Servicio y se ha dado inicio a un cambio en la imagen corporativa, han surgido puntos de vista encontrados entre la dirigencia gremial y la jefatura.

Un conflicto , a mi juicio, artificial, que parece obedecer a una falta de eficacia en las comunicaciones internas, tal vez porque el mundo aduanero tiene sus propios signos y es necesario aprenderlos.

Participación activa y no simple información es lo que reclama la ANFACH y esto es bueno para la Dirección Nacional, ya que significa una oportunidad valiosa para que se conjuguen las visiones corporativas, aparentemente antagónicas, en una misma plataforma, que mire al futuro, pero que tome debida cuenta de la historia del Servicio y la capacidad profesional latente, aún desaprovechada de los funcionarios de Aduana.

Se habla de que por ser éste el primer Servicio donde se comienza a concretar la modernización del Estado, el proceso puede tener un carácter emblemático. Siempre que se adopten procedimientos integrativos para que la misión del Servicio, con la conducción de profesionales aduaneros actualizados, dé respuesta a los momentos que vive hoy nuestra economía, con una relación cada vez más dinámica con el comercio mundial.

En mayo deberá estar concluido el encasillamiento y de allí en más estimo que debe fijarse un nuevo sistema de evaluación del personal (actualmente más del 80% tiene 70 puntos), que mida aspectos que hoy no se incluyen, para que se empiece a aplicar de verdad y con rigor un sistema de promoción y ascensos que premie el mérito, el perfeccionamiento continuo y la capacidad de aplicar criterio en la función.

Porque para la nueva Aduana no es suficiente gente formada sólo en obedecer órdenes o aplicar manuales operativos. Hace falta cultivar una capacidad creativa de inteligencia aduanera, que dé respuestas a las nuevas exigencias que el comercio mundial y la seguridad nacional demandan de los Servicios de Aduana.

Para La Estrella , 13 de febrero de 1997

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ADUANAS DE CHILE, LA OPORTUNIDAD DE MODERNIZAR CON LA GENTE

ADUANAS DE CHILE, LA OPORTUNIDAD DE MODERNIZAR CON LA GENTE

Hernán Narbona Véliz

El 21 de Noviembre de 1996 fue publicada en el Diario Oficial la Ley 19479 que introduce modificaciones a la Ordenanza de Aduanas y a la Ley Orgánica del Servicio Nacional de Aduanas, dicta normas sobre gestión y personal de dicho Servicio y sustituye su planta funcionaria. Respondiendo a la inquietud manifestada en una columna anterior por este columnista sobre el déficit con que partió dicha ley, el Director Nacional de Aduanas ha dado la seguridad de que Hacienda dispondrá de los recursos en 1997 con cargo al erario público.

Una de las primeras acciones de la Dirección Nacional de Aduanas tan pronto publicada la Ley fue nombrar las Subdirecciones e iniciar la proyección de imagen corporativa para “una nueva Aduana” ., Respecto a esta nueva imagen corporativa, ha habido un problema de comunicación al interior del Servicio. Se diseñó un nuevo logotipo, con nuevos colores, que no recogen el tradicional escudo azul y blanco de un organismo que tiene más de dos siglos en la historia de Chile. La propuesta y diseño partió del staff del Director Nacional de Aduanas, integrado a decir de la Asociación, principalmente, por profesionales no aduaneros ingresados recientemente al Servicio. La Asociación Nacional de Aduanas criticó la forma inconsulta cómo les ha sido presentada esta propuesta de imagen corporativa, no por ser “contrarios a la modernización, sino, precisamente, porque la conciben como un proceso "plenamente participativo e informarnos de hechos consumados no es generar participación”.

El Director Nacional ha señalado su voluntad de revisar su propuesta y ha precisado algunos avances que deben ser conocidos por el público. Esta situación. muy propia de procesos de cambio, ha trascendido a la opinión publica y motiva el análisis que contiene este artículo.

¿Hacia donde debe apuntar la nueva misión del Servicio Nacional de Aduanas?

Al haber cumplido a nivel regional, durante varios años, trabajos de consultoría en procesos similares, he podido observar y difundir en forma bastante integral el proceso de adaptación de las organizaciones aduaneras a sus nuevos roles, pudiendo señalar , como lo marcara Enrique Fanta, que lo mas relevante para el éxito del proceso modernizador “es lograr una masa critica amplia, que sea capaz de llevar adelante el cambio con la mayor adhesión y compromiso”. Son las personas quienes, en definitiva, hacen a una organización diferente, en la medida que vuelcan sus fortalezas en pro de un mejoramiento continuo de la calidad de los servicios prestados, a través de una eficaz política comunicacional, hacia adentro y hacia afuera del sistema. Ya en Agosto de 1995, a través de un taller sobre el tema, varios Directores Nacionales de Servicios de Aduanas a nivel regional, junto a expertos internacionales, intercambiamos experiencias , auspiciando una activa cooperación horizontal sobre estos nuevos tópicos.

En el contexto de apertura económica y nuevos compromisos asumidos internacionalmente en el plano de la Organización Mundial del Comercio y toda una serie de acuerdos de complementación económica en plena aplicación, el Servicio Nacional de Aduanas debe asumir corporativamente una nueva misión, que le permita servir efectivamente los intereses del Estado, en orden a facilitar esta inserción, fiscalizando su sano desarrollo y coadyuvando desde su función de control de los flujos de intercambio a la prevención de nuevas amenazas que enfrentan nuestros países, tales como competencia desleal. lavado de dinero y trafico de ilícitos.

Los procesos de modernización son siempre largos y deben partir por la generación de consensos básicos en el personal, para que ellos puedan hacer suyas las premisas de cambio, aportando creativarnente su experiencia, su historia. En Chile la ventaja es que el personal del Servicio está atento a este proceso y favorece su realización.

En Chile la Aduana legítimamente puede convertirse en el principal organismo contralor del comercio exterior de un país. Al respecto,el Director Nacional de Aduana estima que para junio la Aduana podrá tomar a su cargo directamente las operaciones de exportación o importación, eliminándose los actuales Informes. Es necesario ir generando una capacidad de inteligencia económica aduanera, que le permita al Servicio suministrar información procesada a otros niveles del Estado, para la detección de anomalías, situaciones de controversia o proyecciones de la aplicación de convenios, que siempre necesitan evaluaciones periódicas. En la medida que el Servicio de Aduanas logre un alto nivel tecnológico y una alta credibilidad pública, en función de su probidad y transparencia, se puede pensar en reducir trámites burocráticos ante otros organismos, como el Banco Central, concentrando toda la acción fiscalizadora en el contribuyente usuario del sistema., importador o exportador, a través de los Agentes de Aduana autorizados para representarlos ante el Servicio.

En Chile existe en los trabajadores del Servicio Nacional de Aduanas una disposición positiva frente al cambio, cruzada eso sí por la justa aspiración de una función aduanera jerarquizada, con una carrera funcionaria basada en el mérito antes que en la antigüedad, y en sistemas de evaluación que favorezcan la capacidad de solucionar problemas y aplicar criterios innovadores, antes que seguir con la inercia de “quien nada hace nada teme' o "es mejor fiscalizador quien se restringe a la aplicación de los manuales'. Este es un aspecto en que hay plena coincidencia entre los trabajadores y las autoridades del Servicio y la reforma en camino concreta expresamente este cambio de fondo en la gestión aduanera. Además, una evidencia de la voluntad de los trabajadores de sumarse activamente a la modernización es el hecho de que el primer proyecto de modernización haya surgido del seno de la Asociación Nacional de Empleados de Aduana.

En la comunicación con los usuarios del sistema para lograr su respaldo a un proyecto modernizador, es necesario establecer un diálogo abierto que les haga ser partícipes del proceso en que se fijan los grandes lineamientos de lo que será el nuevo Servicio. Si la Aduana opera con una eficaz empatía frente a los usuarios podrá responder acertadamente a los intereses de sus proyectos de comercio exterior, generando las modificaciones necesarias para que el Servicio Nacional de Aduanas sea visto como un genuino organismo promotor de la actividad empresarial, que da respuestas técnicas que concilian la independencia de la fiscalización con una ágil solución a problemas puntuales de la operativa.

MODERNIZACIÓN ADUANERA UN PROCESO EMBLEMÁTICO

La clave, por lo tanto, es la participación. Es la capacidad de la autoridad aduanera de generar los espacios para una comunicación que recoja opiniones haciendo de cada taller de discusión una instancia educativa para directivos y empleados A mi juicio, considerando la evolución del proyecto de reforma aduanera en Chile; recogiendo como analista inquietudes que han manifestado autoridades y dirigentes de la Asociación Nacional de Empleados de Aduana; y evaluando el hecho de haber sido resistido el proyecto original por los gremios usuarios, con la consecuente declaración de inconstitucionalidad del financiamiento originalmente previsto, puedo apreciar que en todo este proceso ha habido deficiencias para la constitución de un liderazgo integrativo hacia adentro y una gestión comunicacional hacia los operadores, que permitiera sumarlos al proyecto en función de los beneficios de largo plazo que le significará para sus proyectos de negocios.

La propia Asociación Nacional de Empleados de Aduana, que había partido con aporte técnico, cuando vio que el tema se trasladaba , durante la gestión de Benjamín Prado a una comisión de expertos del FMI, sin que se reconociera su iniciativa original, empezó a pelear principalmente el aspecto reivindicativo que suponía el reencasillamiento.

Creo que es preciso que la Aduana establezca una comunicación más ágil con los privados, convocándoles para participar en instancias técnicas de definición operativa futura. El sistema aduanero establece una atribución exclusiva del Director Nacional de Aduanas para interpretar la normativa aduanera. Desde el punto de vista administrativo esto quiere asegurar una consistencia en la aplicación de las reglas del juego. Sin embargo, se trata de una atribución que tiene una connotación autocrática peligrosa, ya que puede permitir que por simple vía administrativa se pueda modificar toda la operatoria aduanera. Por ello, es recomendable que frente a las tareas pendientes de implementación de nuevos procedimientos, que se procure integrar a la mesa del cambio a los trabajadores aduaneros y usuarios operadores el sistema, de tal forma que nadie torpedee a través de grupos de presión la efectiva concreción de una Aduana moderna. para avanzar en lo que debe ser una reforma de fondo del comercio exterior de nuestro país.

Con la capacidad no utilizada aún plenamente de profesionales aduaneros que valoran su historia y reivindican el haber contado con una formación universitaria, sin parangón regional, se puede llegar a un proceso emblemático para la modernización del estado chileno. En tal sentido la discusión por la imagen corporativa de la nueva Aduana viene a representar una oportunidad preciosa para que autoridades y Asociación puedan aunar visiones para consolidar los cambios que demanda la internacionalización de nuestra economía.

Exclusivo para la Tercera , martes 14 de enero de 1997

Aduana: Una reforma en discordia

Aduana: Una reforma en discordia

Hernán Narbona Véliz

Consultor Internacional

Hay principios de la cooperación aduanera internacional que debieran consagrarse explícitamente como cimientos de una sana modernización. Al interior de la organización aduanera velar por la probidad y el profesionalismo exigiría la aplicación de dos premisas. Primero que todo funcionario fiscalizador deba realizar declaración jurada de sus bienes y comprometer exclusividad en la función, con expresas incompatibilidades en cuanto a prestación de servicios de asistencia a personas o firmas que operen con la Aduana. En cuanto a profesionalización, la gran expectativa sería recuperar estándares de nivel universitario para los fiscalizadores, elevando el actual grado de exigencia que se conforma con el nivel técnico

En relación a quienes pueden despachar ante el Servicio Nacional de Aduanas, la necesidad de fortalecer el sistema de las Agencias Aduanas es importantísimo, ya que la subsidiaridad se basa en la existencia de esta franja de estos profesionales auxiliares de la función aduanera, sobre los cuales se ejerce una intensa supervisión técnica y contable. La amenaza hoy es que se inscriba en el proyecto de reforma aduanera una norma que alteraría un sistema exitoso hasta la fecha. Nos referimos al simple, pero peligroso cambio, que permitiría que personas jurídicas pudieran efectuar desaduanamientos en forma directa o en convenio con agencias de aduana.. El riesgo es que si se altera el principio de independencia, que exige que el despachador atienda personalmente al importador o exportador, se rompería la esencia del sistema, que es ejercer fiscalización ex-post sobre profesionales que son personas físicas, independientes, que han rendido fianza y exámenes de idoneidad, y sobre quienes el fisco puede perseguir eficazmente una responsabilidad.

Está la posibilidad de que con la mera adición de la expresión “o jurídicas” a la exigencia para convertirse en Agente de Aduana, se venga abajo todo un sistema profesional e independiente de despacho, donde el Agente de Aduana está impedido por la ley para ser transportista, importador, exportador o banco.

Hay que prestar mucha atención, que esta medida ya aparece incluida en el Código Aduanero de Mercosur, en trámite de ratificación, y Chile debiera resguardar su sistema aduanero de esas distorsiones.

Cuando se gestiona una modificación legal de tanta importancia como el actual proyecto de reforma aduanera, al incorporarse acápites parciales a una ley ya sumamente modificada, se corre el riesgo de que se filtren por presiones particulares o por falta de comprensión integral de lo que significa la modernización aduanera, distorsiones a la esencia misma del sistema. Y sería lamentable terminar marcha atrás en un modelo aduanero perfectible, que ha demostrado su efectividad por largos años.

30 de julio de 1996

"Servicio Nacional de Aduanas: una oportunidad de modernización"


"Servicio Nacional de Aduanas: una oportunidad de modernización"

Hernán Narbona – Mauricio Guerrero

El alto nivel de interdependencia que traerá consigo el cumplimiento de las obligaciones contraídas en el marco de los convenios suscritos por nuestro país, y la posible participación chilena en una Zona de Libre Comercio Hemisférico, van a requerir de un profundo proceso de modernización del aparato estatal actualmente vigente.

Parte importante de ese proceso radica en la imperiosa necesidad de contar con una Servicio de Aduanas de gran eficiencia y transparencia, que se base esencialmente en un cambio del papel que debe jugar ese Servicio en el comercio exterior futuro. En este orden de ideas, la agilidad de los procedimientos y la armonía de los mismos con las normas internacionales, son variables de gran incidencia para medir la eficiencia de las Aduanas de un país.

Los nuevos códigos aduaneros de los países y regiones más avanzados, algunos ya vigentes y otros en proceso de aprobación, demuestran con meridiana claridad que es preciso entrar en una etapa de nuevas definiciones y de nuevos conceptos, en los cuales el Servicio de Aduanas desarrollaría un rol protagónico en la aplicación de una política de fomento a de exportaciones imaginativa y eficaz.

Si bien es preciso mantener una función fiscalizadora de la Aduana, ésta debe mejorar para contribuir al equilibrio de las cuentas fiscales y a la supervisión de una economía de mercado a fin detectar y corregir oportunamente sus distorsiones. No obstante, tiene que desempeñar también otras actividades relacionadas con la promoción económica y el desarrollo de una inteligencia económica, comercial y logística a nivel nacional.

En tal sentido, es preciso señalar que si bien Chile ha avanzado considerablemente en gran parte de los aspectos relacionados con el comercio exterior, resulta preocupante el grado de obsolescencia en que está cayendo su normativa aduanera, ante los profundos cambios que se están operando como consecuencia de convenios internacionales, como los de la Ronda Uruguay del GATT (hoy Organización Mundial del Comercio) y la acción de grandes bloques económicos como la CEE, NAFTA y algunos grupos asiáticos.

De los compromisos contraídos en el marco de la Ronda Uruguay del GATT, y del posible ingreso de nuestro país al NAFTA y al Mercosur, derivan una serie de obligaciones en orden a facilitar el comercio y, conjuntamente, mejorar la efectividad de la fiscalización sobre los flujos de intercambio. Es en esta temática integrada donde se debe reinsertar la Aduana de Chile, para convertirse en un instrumento coherente para la estrategia de internacionalización de nuestra economía.

En este momento, se estudia en las Comisiones de Hacienda el proyecto de modificación de la Ordenanza de Aduanas que el Ejecutivo ha remitido con trámite normal al Congreso Nacional. No se puede dejar pasar esta ocasión para ir a una modernización a fondo de la normativa chilena. La actitud de otros países ha sido, precisamente, la de introducir en sus nuevos códigos aduaneros conceptos y mecanismos que son indispensables para el funcionamiento de un Servicio de Aduanas moderno y eficiente, comprometido con las políticas nacionales de promoción de exportaciones y atracción de inversión extranjera. Lamentablemente, en el caso chileno, el proyecto remitido al parlamento se conforma con modificar una ley que se arrastra desde hace décadas y, por consiguiente, es hoy un código poco coherente, que debiera ser sustituido por una nueva Ley de Aduanas.

Una Agenda para el Análisis de una Nueva Ley de Aduanas.

A nuestro juicio, las siguientes serían las funciones esenciales en la concepción de una Aduana moderna, que deberían ser recogidas en una nueva normativa:

1. Incorporar la existencia de los Regímenes Aduanero Económicos, como instrumento de fomento al desarrollo de actividades productivas que permiten incorporar un valor agregado nacional a los productos y servicios de exportación. Ello permitiría adecuar la promoción de las exportaciones e inversiones a parámetros internacionales admisibles en el marco de las nuevas reglas del juego de la OMC.

2. Generar una Inteligencia Aduanera a través del desarrollo y manejo de una base de datos en permanente revisión y actualización, ligada a organismos internacionales. Esta información debería contribuir a facilitar el ejercicio de la gestión de la Hacienda Pública y, al mismo tiempo, ayudar a los productores nacionales a prevenir actos de competencia desleal, como el dumping, los subsidios y el manejo inadecuado o ilegítimo de las normas de origen.

3. Consagrar los fundamentos de la obligación tributaria aduanera, de modo de dar una total transparencia y uniformidad a toda la temática tributaria nacional.

4. Poner en aplicación sistemas de transmisión electrónica de datos (EDI) que sean compatibles con los sistemas mundiales y que contribuya a mejorar la fiscalización en interconexión con otros servicios y el acceso en línea de todos los actores que desarrollan actividades de comercio exterior.

5. El Servicio de Aduanas debe tener autonomía administrativa y financiera. No obstante las capacidades que en tal sentido deben investir al Director Nacional, debe existir un cuerpo colegiado que, como un Consejo Superior del Servicio e integrado por autoridades del sector económico y representantes del sector privado, tenga la capacidad de participar en la fijación de la política aduanera, de manera que ella responda adecuadamente a los cambios del comercio internacional.

6. Finalmente, para que todo esto funcione, es preciso que el personal del Servicio alcance un alto nivel profesional, en el cual se refleje los requerimientos que estos nuevos escenarios impondrán al funcionario aduanero moderno. Reformular la carrera funcionaria en el marco de modernización del Estado chileno, debe responder a una visión de largo plazo, lo cual va mucho más allá del legítimo interés que pueda existir por lograr una reivindicación económica para el personal del Servicio.

El Mercurio de Valparaíso, 21 de Febrero de 1995

ADUANAS: la misión

ADUANAS: la misión

Hernán Narbona Véliz

El Servicio Nacional de Aduanas de Chile vive hoy un proceso de cambio organizacional. El 21 de Noviembre de 1996 fue publicada en el Diario Oficial la Ley 19479 que introduce modificaciones a la Ordenanza de Aduanas y a la Ley Orgánica del Servicio Nacional de Aduanas, dicta normas sobre gestión y personal de dicho Servicio y sustituye su planta funcionaria. En mayo debiera concluir el proceso de Encasillamiento. El proceso de cambio exige a los funcionarios incorporarse a una dinámica de recursos humanos que privilegiará el mérito antes que la antigüedad. La capacitación permanente pasa a ser un requisito para el desarrollo de la carrera funcionaria.

La Dirección Nacional impulsa en estos momentos una nueva imagen corporativa. La necesidad de comprender la nueva misión de las Aduanas, pasa por la identificación del sistema en el cual se desenvuelven, que no es otro que la institucionalidad emergente a partir de la creación de la Organización Mundial del Comercio y las alianzas estratégicas que Chile ha construido a nivel internacional. Por otra parte, la realidad de la globalización, con el impacto de la telemática sobre los estilos clásicos del comercio internacional, obliga al Estado a ser más efectivo en la fiscalización y coherentemente generar facilidades que aporten competitividad para la internacionalización de la economías. Estos lineamientos están presentes en la Nueva Misión de las Aduanas.

En este proceso, la ANfach, Asociación Nacional de Funcionarios Aduaneros de Chile, pretende rescatar la historia de un servicio público que ha sido un ejemplo regional y que se considere al funcionario validando su experiencia como aporte al cambio. Señalan que fue el gremio quien propuso inicialmente la reforma actualmente en marcha. Y lo que podría parecer conflicto con la gerencia, no es más que un problema de comunicaciones o estilos de liderazgo, ya que, tanto la Jefatura del Servicio como el personal, están convencidos del papel que deben jugar como institución del Estado en la modernización del aparato público.

El éxito de la reforma impactará positivamente en el comercio exterior. Se simplificarán procesos, la moral funcionaria se verá reforzada con una remuneración más justa que ya no dependerá de si hay o no horas extraordinarias. Se avizora la eliminación de trámites burocráticos innecesarios. Por todo ello, es justo hacer votos por una marcha segura de la reforma, en un clima participativo y con altos estándares de rendimiento.

Artículo para Economía La Tercera , 20 de febrero de 1997

Saturday, December 17, 2005

CRISIS DE CONFIANZA

CRISIS DE CONFIANZA

Hernán Narbona Véliz

En mis primeras impertinencias, hace más de quince años, preguntaba “¿Por qué después de darte la mano me cuento los dedos?. ¿En qué ventanilla del infierno haremos cola?. ¿Habrá quien llegue recomendado?”. Duele apreciar en la cotidianidad que esa crítica visión no era exagerada.

Inevitablemente al escribir esto uno queda orbitando un lenguaje casi depresivo. Los hechos que uno vive o conoce son estremecedores. Son muchas las señales de una crisis moral: hermanos que traicionan a hermanos, quiebres afectivos, soledad urbana, incapacidad de asumir compromisos, problemas que se traducen en desequilibrios emocionales, en oportunismo, en ley de la selva, en donde existen desalmados al acecho, que usan la amistad o el afecto como peldaño, pisoteando sin asco ni remordimiento a quien se les cruza. ¿Son las reglas del juego de la sociedad de mercado o una degeneración cultural sui generis, de nuestra sociedad, en donde la palabra cada día vale menos?

En el alma de Chile percibo una crisis de confianza. La fe pública y la confianza interpersonal están amenazadas. La corrupción puede jaquear los sistemas democráticos y es algo que está en el alerta rojo de entidades prestigiosas, como el Banco Mundial. Nuevas formas de convivencia, ambiciones desmedidas, que postergan cualquier sentimiento, empiezan a ser ejes sobre los cuales actúan, con un individualismo enfermizo, los seres humanos. En la sociedad de consumo cualquier forma parece válida para la obtención de dinero y poder.

El oportunismo, repito, aparece como un síntoma diario de este sálvese quien pueda. Duele ver apiladas las propuestas y utopías, sin que nadie se asome a ellas. Se evitan los debates. El refugio personal podría ser la amistad, ese viejo amigo del colegio. Sin embargo, nadie asegura que en ese grupo, que uno atesora en el recuerdo, no hayan cambiado las personas, que muchos de ellos ya no vean la vida como la intuíamos al comienzo. Que algunos vean al grupo como probables clientes para un cambio de AFP o para la adquisición de tumbas elegantes.

Por eso, el hombre de hoy busca resguardo a tantos desafectos en esa pseudo seguridad que da tener dinero. Aunque pueda ser cierto eso de que con plata se compran huevos estos pueden venir con salmonella. A la larga, sin desconocer por cierto la variable económica, para la calidad de vida, nada suple el equilibrio afectivo que da amar y ser amado. La sociedad, expresión abstracta de un colectivo integrado por seres que transitan dimensiones comunes, refleja esta crisis de espiritualidad, estas angustias de fin de siglo, con soledades que se vuelcan en depresiones, desencantos que llevan a reacciones agresivas, desamores que hunden a las personas en limbos inexpugnables para la pura razón.

Se necesita revitalizar la capacidad de creer, fortalecer la virtud de la fraternidad, de la colaboración, Necesitamos valorar la pertenencia a espacios que se aman, conjugar a la familia como un proyecto que va mucho más allá del televisor a color en cada dormitorio. Dejar espacios en la vida de hogar y en el trabajo para que asertivamente se exprese el amor y los afectos. Que nos toquemos, que expresemos el cariño y que seamos capaces de volver a creer.

Que no logre aplastarnos esta nube opaca de la dispersión, del individualismo. Ojalá existiera de nuevo la plaza de pueblo, para dar vueltas, sin prisa y conversar y saludar a los conocidos, intercambiar sueños, encumbrar con ese vecino de siempre una ilusión de compañerismo. Ojalá que la tertulia no pasara por las colas de un hipermercado, que hubiese tiempo para decirse, a tiempo, que nos estimamos, que sentimos afecto por el otro, sin que nadie medie ningún interés, sólo porque sí, sólo porque somos humanos.

Volver a creer es una necesidad colectiva y personal, que cruza nuestra sociedad. Tal vez sea precisamente una necesidad de libertad, de poder expresar sentimientos sin temores, sin dudas, sin manipulaciones, para seguir adelante confiando que cada día es una oportunidad para practicar y descubrir un nuevo sueño.

Miércoles 25 de marzo de 1998